La hipnosis

La hipnosis clínica consiste en la utilización de un estado hipnótico o trance para ayudar en la resolución de problemas de varia naturaleza, como insomnio, dolor, tabaquismo, preparación a la cirugía.

Dentro del marco cognitivista, se trata de un complemento que potencia el efecto terapéutico de las intervenciones que se lleven a cabo y que se puede utilizar para algún aspecto específico, no constituyendo un abordaje terapéutico por sí solo.

Contrariamente a las creencias populares, el estado hipnótico conlleva un cambio en el estado de la conciencia pero no determina una pérdida de control sobre uno mismo. La persona hipnotizada mantiene en todo momento la capacidad para decidir si colaborar o no en lo que se le pide mientras se despiertan sus recursos interiores adormecidos.

La hipnosis puede definirse como un estado de conciencia especial en que se produce una diferenciación entre procesos conscientes y procesos inconscientes. Al estar hipnotizada, la persona puede acceder con más facilidad a sus recursos interiores, es decir, a su intuición, emociones, deseos y, lo que es especialmente interesante, a su poder de autocuración y de crecimiento. Mientras la parte racional y e inconsciente permanece en el trasfondo, aunque no desactivada, la parte imaginativa e inconsciente está implicada en un proceso creativo que favorece el ensanchamiento y la aplicación de antiguos aprendizajes a problemas y dificultades actuales.

Este concepto del hipnosis puede chocar con la idea que nos formamos al asistir a espectáculos de televisión en que se transmite la impresión de un hipnólogo que tiene el poder de mandar a la persona en trance hacer cualquier cosa, mientras su voluntad está anulada. Nada más lejos de la realidad, porque, incluso en un estado de trance muy profundo, la persona conserva su facultad para decidir si colaborar en las tareas que se le piden.

De hecho el estado hipnótico es antiguo como el mismo ser humano, que, sin ser consciente de ello, la aprovecha en ciertos momentos del día para “abstraerse” y hacer una pausa de las actividades habituales, mientras regenera la energía vital. Eso sucede a todo el mundo que se encuentre absorto, sin saber en qué, pero, sobre todo, es observable en los niños, por ejemplo, cuando están jugando tan intensamente que no oyen la voz de alguien que les llama, o cuando, boquiabiertos, escuchan un cuento apasionante. En efecto, a medida que el individuo se va haciendo adulto pierde la facilidad con que antes deslizaba en ligeros estados de trance mientras se recuperaba de manera natural del estrés de las actividades “productivas”.

El papel de la hipnosis en la psicoterapia es el de amplificar los resultados del proceso terapéutico. La hipnosis clínica debe aplicarse por parte de un profesional de la salud, como el psicólogo y el médico, y sus aplicaciones, cuya eficacia está respaldada por la evidencia empírica, son el manejo del dolor, los elementos emocionales del asma;  el tratamiento coadyuvante de ciertos trastornos del sueño, de la reducción del peso, el tratamiento del tabaquismo, la enuresis en niños y la preparación a la cirugía. Otra aplicación con resultados prometedores es la oncología, especialmente para reducir los vómitos provocados por la quimioterapia, el dolor y la medicación analgésica.

Links:

http://www.papelesdelpsicologo.es/vernumero.asp?ID=1180

http://www.cop.es/infocop/pdf/1736.pdf

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